Las suplicantes

PERSONAJES:

Acción: en la playa cerca de Argos. en una colina cercana se hallan las estatuas de Zeus, Poseidón, Hermes y Apolo

Fue estrenada el 463 a. C.

De la trilogía (Las Suplicantes, Egipcios, Danaides) y el drama satírico Amimone, sólo se conserva la primera tragedia: Las Suplicantes.

Es ésta probablemente la más antigua de las siete tragedias conservadas de Esquilo, ya que ofrece una serie de rasgos arcaicos, como la carencia de prólogo y el papel de auténtico protagonista que representa el coro.

La obra se desarrolla en Argos.

Según la leyenda, dos hermanos, oriundos de esta ciudad, reinaban en el N. de África; Dánao al O.; Egipto, al E. El primero tenía 50 hijas; el segundo, otros tantos hijos. Éstos pretendían tomar como esposas a sus primas, las Danaides. Éstas, doncellas misandrias ("aborrecedoras de hombres"), para sustraerse a las odiadas nupcias, huyen de África y buscan refugio en Argos.

 

Las danaides

Desembarcan en la playa de Argos

La acción comienza con el desembarco de las fugitivas en esta ciudad del Peloponeso.

El coro, formado por las cincuenta hijas de Dánao, acompañadas por sus respectivas sirvientas, aparece en la playa.

Al fondo, sobre una suave colina, en cuya falda se alzan imágenes de dioses y un altar para los sacrificios, Dánao otea el horizonte.

Sus hijas, que llevan vestiduras extranjeras, vendas en las sienes y ramos de suplicantes en sus manos, se apiñan en torno del altar, asustadas ante la proximidad de sus perseguidores, prorrumpen en denuestos contra ellos y declaran que están dispuestas a colgarse de las imágenes de los dioses y morir así, si éstos no atienden sus plegarias: "Oh Zeus... dígnate dirigir una mirada favorable sobre este grupo vagabundo, cuya nave ha partido de las bocas... del Nilo... Movidas por una aversión congénita hacia los varones, detestábamos el himeneo con los hijos de Egipto... Dánao, el padre que inspira todos nuestros designios,... ha escogido, entre los diversos infortunios, el que, al menos, salvaba nuestro honor: la huida a través de las olas marinas y la llegada a las riberas de la Argólida, cuna de nuestra raza, que se gloría de haber venido al mundo gracias al contacto y aliento de Zeus sobre aquella vaca que se revolvía furiosa picada por el tábano... Y, si nuestras voces no han logrado enternecer a los dioses olímpicos, moriremos colgadas de un lazo."

Dánao las anima

Se acerca a la colina donde se halla un altar

Dánao trata de animarlas: "Hijas mías, la prudencia debe ser nuestra ley... Más fuerte que un recinto amurallado es un altar: es escudo irrompible. Vamos, daos prisa y, llevando piadosamente en vuestra mano izquierda ramos de suplicantes,... contestad a nuestros huéspedes con palabras de súplica... diciéndoles con toda claridad que vuestra huida no se debe a un delito de sangre".

Las Danaides se dirigen hacia la colina donde se alza el altar.

Pelasgo

La danaides le imploran protrección

Llega Pelasgo, el rey de Argos; al ver los trajes exóticos de las Danaides, les pregunta quiénes son. El corifeo narra el mito de Ío, para demostrar que, en realidad, a pesar de venir ahora de África, también ellas son argivas. Después le imploran protección, es decir, que no las entregue a los hijos de Egipto.

El rey les contesta que eso supondría afrontar una guerra contra ellos. El corifeo dice, a su vez, que la diosa Justicia asume la defensa de quien lucha a su lado.

El rey replica: "No es fácil tomar aquí una decisión".

Y añade: "Yo no os puedo garantizar una promesa definitiva, antes de haber consultado a toda la ciudad sobre este asunto. Ya te lo he dicho: aunque yo tuviera poder absoluto, no podría hacer nada sin contar con el pueblo. Guárdeme el cielo de que algún día Argos me diga, si sucediera semejante desgracia: 'por honrar a unas extranjeras, has causado la ruina de tu ciudad'".

Dánao les dice que los argivos las protegerán

Su desesperación era tal que estaban dispuestas a ahorcarse

Dicho esto, el rey se retira a la acrópolis de Argos seguido de Dánao. Quedan solas las Danaides, junto al altar y las imágenes de los dioses. En su desesperación, se declaran dispuestas a ahorcarse. Así lo expresa el corifeo: "Que muy rápidamente me voy a colgar yo de esas deidades".

El Coro sigue narrando la historia de Ío.

Regresa Dánao y anuncia que el rey argivo y su pueblo han acordado proteger a las suplicantes: "Hijas mías, todo va bien por parte de Argos; el pueblo ha decidido... por unanimidad... que podamos residir en este país, libres y protegidos... por un derecho humano de asilo; que nadie... pueda reducirnos a servidumbre y que, si alguien nos infiere violencia, todo noble de Argos que no acuda a prestarnos ayuda quede privado de sus derechos cívicos y sea desterrado por decreto del pueblo".

El Coro se deshace en votos por la prosperidad de Argos y en plegarias a los dioses.

Llegan los hijos de Egipto

El heraldo de los egipcios expone sus exigencias

Desde la cumbre de la colina Dánao divisa la flota de los hijos de Egipto. Reconoce las pieles negras y los vestidos blancos de los remeros. Cunde el pánico entre las Danaides. Su padre acude raudo a Argos, dispuesto a implorar el envío de tropas para defenderlas.

El Coro se agrupa de nuevo en torno a las imágenes de los dioses al acercarse el heraldo de los egipcios.

Éste expone, en medio de amenazas, las exigencias de éstos y se dirige al Coro en estos términos: "¡En marcha! ¡Hala, deprisa, al barco...!... Si así no lo hacéis, se verán cabellos arrancados, sí, arrancados, cuerpos marcados a fuego, cabezas cortadas... Vamos, abandonad el altar y marchad hacia el barco... Si no os resignáis a embarcar, ...vuestras túnicas serán desgarradas sin piedad".

Violento diálogo entre Pelasgo y el heraldo egipcio

Las danaides son libres de vivir donde les plazca

Llega con soldados el rey de Argos y se entabla un violento diálogo entre él y el heraldo, que insiste con terquedad en su demanda y profiere terribles amenazas de guerra.

El rey replica que las Danaides son libres de vivir donde les plazca: "Te llevarás a estas mujeres, si ellas consienten de grado en ello, cuando hayas encontrado piadosas razones para convencerlas. Ha decidido el pueblo de Argos, por unanimidad y con carácter irrevocable, que jamás entregará, cediendo a la violencia, a este grupo de mujeres... Estás oyéndolo con la mayor claridad de una lengua que tiene libertad para hablar".

Tras estas firmes palabras, el rey se dirige a las Danaides: "Todas vosotras y vuestras sirvientas recobrad los ánimos y entrad en nuestra... ciudad, que está protegida por altas murallas... El Estado posee allí muchas casas de uso público... Allí hay alojamientos dispuestos para vosotras, si queréis habitar en compañía de otras. Ahora bien, si os gusta más ocupar moradas en las que viváis solas, sois también libres de elegir lo que os parezca más ventajoso y más agradable..."

El heraldo egipcio se retira

Dánao da algunos consejos a sus hijas

Ante la enérgica actitud de Pelasgo, el heraldo se retira.

Vuelve Dánao con hombres armados y aconseja así a sus hijas: "Hijas mías, es preciso que ofrezcáis a los argivos vuestras súplicas, sacrificios y libaciones, como a los dioses del Olimpo, porque... todos ellos han sido nuestros salvadores... Una muchedumbre desconocida sólo con el tiempo se hace apreciar...Yo os invito a no cubrirme de vergüenza, puesto que tenéis esa juventud que atrae las miradas de los hombres. No es fácil proteger la dulzura del fruto en sazón... Sobre la delicada belleza de las vírgenes todos los que pasan, sucumbiendo al deseo, lanzan el dardo seductor de su mirada".

Las danaides entonan un himno de gratitud a Ártemis

Acaba con un canto a Afrodita y a Hera

Las jóvenes entonan un himno de gratitud a Ártemis y abandonan la escena camino de Argos, la ciudad que les ha ofrecido cobijo.

Al final, el canto de sus servidoras, que las acompañan a Argos, es un himno a Afrodita y a Hera, diosas respectivamente del amor y del matrimonio. Se trata posiblemente de un preludio de las dos restantes tragedias de la trilogía (Egipcios y Danaides, hoy perdidas), uno de cuyos fragmentos celebra el fecundo poder del amor.