Los caballeros

PERSONAJES:

Acción: en Atenas

Estranada el 424 a. C.

Comedia que obtuvo el primer premio y fue representada en las fiestas Leneas de año 424 a.C. En ella se ataca al demagogo Cleón, que aparece con el nombre de Paflagonio, esclavo de Demos, que pone en gran peligro a otros dos esclavos, que representan respectivamente a los generales Demóstenes y Nicias. Éstos habían conseguido algunos éxitos en la guerra del Peloponeso y Cleón había conquistado la isla de Esfacteria y capturado en ella a 120 espartanos.

Engreído por esta victoria, esperaba la rendición de Esparta, pero murió luchando con Brásidas y la muerte de ambos caudillos rivales propició la paz de Nicias, firmada el año 421 a.C., tres años después de la representación de Los Caballeros.

 

 

Dos esclavos de Demos

Atenas es víctima del demagogo Cleón

En el prólogo dos esclavos de Demos (Pueblo), que llevan las caretas de Demóstenes y Nicias respectivamente, charlan y presentan el tema de la comedia:

Servidor primero (Demóstenes) expone la situación de Atenas, víctima de Paflagonio: "Que los dioses confundan a ese maldito Paflagonio, recientemente comprado, a ese tipo indeseable y sus designios; desde que la desgracia quiso que él entrara en la casa, no para de hacer que los servidores seamos apaleados... ¿Quieres que yo exponga el tema a los espectadores?... Nosotros dos tenemos un amo rústico..., el Pueblo (Demos) de la Pnix... El día primero del mes pasado dicho Pueblo compró un esclavo, un Paflagonio, ducho en maldades y calumnias, un curtidor. En cuanto conoció a fondo el carácter del viejo, nuestro Paflagonio, curtidor, cayendo a los pies del amo, se puso a adularlo, a mimarlo, a engañarlo... El Paflagonio nos roba el primer plato que uno de los nuestros ha preparado para el amo y se lo ofrece a éste como obsequio suyo... El oráculo... profetiza que primero aparecerá un vendedor de estopa, que conseguirá la administración del Estado..., que después vendrá un tratante de carneros,... hasta que se pueda encontrar otro individuo aún más infame que él. Desde ese momento él está perdido, pues después surge un curtidor, el Paflagonio, rapaz,... Debe vencerlo un morcillero... Aquí viene, como llovido del cielo, para dirigirse al mercado. ¡Oh feliz vendedor de morcillas!... Acércate, puesto que estás predestinado a ser el salvador del Estado y de nosotros dos... (Señalando al público) ¿No ves a todo este pueblo reunido en apretadas filas?... Tú, sí, tú serás el soberano de todo este pueblo; reinarás sobre el mercado, sobre los puertos, sobre la Pnix: pisotearás al Consejo; les harás una buena poda a los generales... Según dice este oráculo (robado al Paflagonio) llegarás a ser un personaje muy importante, ... porque eres un canalla... y un desvergonzado... El dirigir a un pueblo no es cosa de un hombre culto y de sólidos principios, sino de un ignorante, de un indeseable... No desdeñes lo que los dioses te deparan en sus oráculos... Tú posees, con creces, todas las cualidades mas precisas para convertirte en un demagogo..."

Morcillero

Nicias le dice que pase de Cleón y busque ayuda en los caballeros

El Morcillero objeta: "Pero, ¿quién va a ser mi aliado? Los ricos le temen y el pobre pueblo se pee de miedo".

Servidor segundo (Nicias) contesta: "Es cierto, pero están contigo los caballeros; mil valientes que le odian y te ayudarán; además, todos los ciudadanos buenos y honrados y, entre los espectadores, todos los que son inteligentes y yo con ellos, y el 'dios que nos ayudará'. No tengas miedo: no lleva una máscara que se le parezca. Es tan horrendo, que ningún fabricante de máscaras ha querido reproducir sus rasgos. Sin embargo, se le reconocerá: el públi­co es muy sagaz".

Agón: Paflagonio/Morcillero

El morcillero triunfa en el Consejo

El Paflagonio sale profiriendo amenazas.

El Morcillero y los dos servidores le atacan.

Llega el Coro, formado por caballeros, y anima a éstos.

Paflagonio trata de defenderse y mantiene un vivo agón con Morcillero, en el que se prodigan ambos amenazas mutuas. Paflagonio, incapaz de vencer a su rival en groserías y zafiedades, decide llevar su caso al Consejo, acusándoles de conjuración contra el pueblo: "Pues yo, ahora mismo, voy a ir al Consejo a denunciar las conjuraciones que tramáis todos vosotros y vuestras reuniones nocturnas en la Acrópolis y todas las conspiraciones maquinadas con los medos y el Gran Rey , y las intrigas que urdís con los beodos, esos quesos que cuajáis con ellos".

Morcillero describe su triunfo en el Consejo: "Yo, siguiendo sus pasos, salí de aquí enseguida, tras él;... él atacaba a los caballeros... tachándolos de conspiradores... y el Consejo... palideció ante sus embustes y frunció el ceño. Cuando yo vi que tomaban en serio sus mentiras y que se dejaban ganar por sus imposturas,... grité: 'Oh Consejo, traigo excelentes noticias...: desde que estalló la guerra entre nosotros, jamás he visto tan baratas las sardinas'. Sus frentes recobraron la serenidad. Todos querían coronarme por ser portador de tan buena noticia... Me aplaudían, me contemplaban boquiabiertos... Sin embargo, el Paflagonio... hizo la siguiente propuesta: 'Señores, propongo que, por los buenos sucesos que acaban de anunciarnos, sacrifiquemos, en acción de gracias, cien bueyes en honor de la Diosa'. Él logró esta vez la aprobación del Consejo... Cuando yo me vi vencido, lancé aún más lejos mi jabalina, propuse que fueran doscientos los bueyes y les aconsejé hacer mañana un voto de mil cabras a la diosa Cazadora (Ártemis), si las sardinas se ponían a un óbolo el centenar. Todos los miembros del Consejo volvieron sus rostros hacia mí. Al oir sus palabras, mi rival, aturdido, comenzó a balbucear bobadas. Entonces los prítanos y los arqueros escitas se pusieron a sacarle a rastras, mientras los componentes del Consejo, puestos en pie, discutían acaloradamente sobre el precio de las sardinas. Nuestro hombre suplicaba que se le atendiera un momento: 'escuchad', decía, 'lo que tiene que deciros el heraldo enviado desde Lacedemonia; porque ha venido para concluir una tregua'. Pero, todos a una, gritan: '¿Ahora nos vienen con una tregua? Sí, amigo mío, desde que se han enterado de que, entre nosotros, están baratas las sardinas. ¡No tenemos otra cosa que hacer más que una tregua! ¡Que siga su curso la guerra!... Yo me escabullí y, adelantándome a ellos, corrí a comprar todo el cilantro y todas las cebolletas que había en el mercado; y se lo ofrecía todo gratis para acompañar a las sardinas... Y ellos me colmaban de elogios y me vitoreaban. Heme aquí, tras haber conquistado a todo el Consejo por un óbolo de cilandro".

Nueva disputa ente Paflagonio y Morcillero

Ambos intentan seducir a Demos

El Coro anima a Morcillero: "El muy sinvergüenza ha encontrado a un competidor mejor dotado que él para las desvergüenzas, las marrullerías y las palabras aduladoras. Procura, pues, ahora continuar la lucha con valor: puedes contar con nosotros como aliados fieles; lo sabes hace tiempo".

Surge una nueva disputa entre Paflagonio y Morcillero. Ambos contrincantes intentan seducir a Demos y exponen sus respectivos méritos en la Pnix. El corifeo dice a Morcillero: "¡Oh tú, que apareciste ante los hombres como un benefactor extraordinario! Envidio tu elocuencia. Si le atacas de este modo, serás el más grande de los helenos; serás el único que tendrá el poder en la ciudad de Atenas y, tridente en mano, reinarás sobre los aliados... Le vencerás sin dificultad".

Morcillero regala a Demos sus propios zapatos y su camisa. Demos alaba su generosidad: "¡He aquí áígo que nunca se le hubiera ocurrido a Temístocles! Y eso que no estuvo mal la ocurrencia del Pireo; pero, a mi entender, en nada fue superior a la invención de esta camisa".

Paflagonio reta a Morcillero: "Pues no me vas a vencer en adulaciones. Voy a cubrir a Demos con mi propio manto".

Ambos rivales compiten en promesas y ofrecimientos a Demos, como en las actuales campañas electorales.

Demos nombra tesorero a Morcillero

Edipo, Creonte y Yocasta

Demos exige a Paflagonio que devuelva el anillo, puesto que en adelante no va a ser su tesorero.

Paflagonio lo devuelve y añade este comentario:"Si no me dejas ser tu administrador, aparecerá otro todavía más canalla que yo".

Demos no reconoce como suyo el anillo, ya que su sello es el de Cleónimo. Entrega otro anillo a Morcillero y le nombra tesorero suyo.

Competición por halagar a Demos

Acaba venciendo Morcillero

El Coro canta: "Una muy dulce luz del día habrá para los ciudadanos... si perece Cleón".

Paflagonio consigue un aplazamiento para la presentación de sus oráculos. Morcillero presentará también los suyos. Llegan ambos rivales con sendos rollos enormes de papiro, en los que figuran los respectivos oráculos, que son interpretados de diversas maneras.

El corifeo se dirige a Demos:"¡Oh Demos, tienes un hermoso imperio! Todos te temen, igual que a un tirano. Pero es muy fácil manejarte; te encanta ser adulado y engañado; escuchas boquiabierto a los charlatanes. Tu espíritu, aunque estés en casa, anda siempre viajando, en las nubes".

Demos contesta: "Apenas albergáis sensatez bajo vuestra cabellera, si es que pensáis que yo no sé lo que me hago; yo me hago el tonto a sabiendas. Me gusta tomar mi papilla diaria y me gusta también alimentar a un demagogo ladrón y desvergonzado; pero, cuando me harto de él, cojo y le doy la patada".

Paflagonio y Morcillero siguen compitiendo en promesas y halagos a Demos para ganarse su favor.

Vence Morcillero, llamado ahora Agorácrito, es decir, "Elegido por la Asamblea"

La diosa Paz

Paflagonio será desde este momento un vendedor de morcillas

Demos exclama: "Soy feliz volviendo a las costumbres antiguas".

Entra la diosa Paz, joven desnuda y seductora.

Paflagonio irá en lo sucesivo a las puertas de Atenas a vender morcillas.

Morcillero, en cambio, es invitado por Demos al Pritaneo.