Las asambleístas

PERSONAJES:

Acción: en Atenas

Comedia representada el año 391 a.C. Recuerda por su tema a Lisístrata pero carece de su garra y cohesión.

 

Praxágora ha convocado a las mujeres

Acuden antes del amanecer

Al comienzo de la obra sale Praxágora, la protagonista, con atuendo masculino. Se alumbra con un candil, pues aún no ha amanecido. Van acudiendo, una tras otra, las mujeres A, B y C, todas vestidas de hombre y cada una con su candil. Cuentan cómo han podido escabullirse de su hogar y adoptar el aspecto más hombruno posible. Ensayan lo que han decidido hacer en la Asamblea de la Pnix.

Discurso de Praxágora

Propone traspasar el gobierno de la ciudad a las mujeres

Praxágora ensaya el discurso que ha preparado: "Yo creo que debemos entregar la ciudad a las mujeres. En realidad, en nuestras casas ya les confiamos las funciones de gobernantas y tesoreras... Voy a haceros ver que sus costumbres son mejores que las nuestras. En primer lugar, tiñen sus lanas en agua caliente, de acuerdo con la costumbre antigua, sin intentar cambiarla... En cambio, Atenas, incluso cuando algo le sale bien, no por ello cree estar a salvo, si no se las ingenia para hacer alguna innovación... Las mujeres... llevan cargas en la cabeza como antes; celebran las Tesmoforias como antes; cuecen los pasteles como antes;... les gusta el vino puro como antes... Varones, confiémosles pues el Estado... Dejémosles de una vez gobernar... Como son madres, tomarán muy a pecho salvar a los soldados... Para procurarse dinero nada es más ingenioso que una mujer y, cuando manda, jamás será engañada, porque ellas mismas están muy habituadas a engañar... Si me hacéis caso en esto, viviréis felices el resto de vuestra existencia".

Blépiro

Marido de Praxágora

Blépiro, marido de Praxágora, y un vecino, llevando ambos los vestidos de sus respectivas esposas, comentan la extraña ausencia de éstas y aclaran que han tenido que ponerse ropas de mujer, al no encontrar las suyas de hombre.

Cremes

Cuenta a Blépiro que la Asamblea a traspasado el poder a las mujeres

Viene de la Asamblea Cremes y cuenta a Blépiro que en ella se ha decidido entregar el poder a las mujeres e implantar el original programa comunista de éstas: "Un joven de buena presencia, de tez blanca... se puso a decir que era preciso confiar a las mujeres el gobierno del Estado. La multitud de zapateros aplaudía y gritaba que el orador tenía razón, pero los campesinos estallaron en abucheos... Mas se hallaban en minoría y él seguía gritando y haciendo grandes elogios de las mujeres... Aseguraba que la mujer es un ser lleno de buen sentido, que procura la fortuna... Decía también que se prestan unas a otras mantos, joyas, dinero, copas, y eso a solas, sin testigos, y que lo devuelven todo, sin quedarse con nada. Pretendía que, por el contrario, eso es lo que no hacemos la mayoría de los hombres... Añadía que las mujeres no presentan denuncias, ni ponen pleitos, ni intentan trastornar la democracia. Atribuía a las mujeres mil buenas cualidades y no les escatimaba elogios al enumerar sus méritos... (Se decidió) entregarles el gobierno del Estado".

Praxágora expone su programa político

Un fondo común

Al volver de la Asamblea, el coro de mujeres cambia sus trajes de hombre por los vestidos femeninos.

Praxágora explica a Blépiro el motivo de su ausencia: ha tenido que asistir a una amiga en el parto.

Luego expone a Cremes las ventajas del nuevo sistema político: "Diré que es preciso que todos los ciudadanos aporten sus bienes al fondo común, que todos tengan su parte en él y vivan a base del mismo fondo y no que uno sea rico y otro pobre; que uno cultive un latifundio y otro no tenga donde caerse muerto; que uno tenga a su servicio numerosos eclavos y otro ni siquiera un servidor. Yo, en cambio, propongo una vida común e igual para todos... La tierra, lo primero, voy a hacerla común de todos y también el dinero y todos los bienes de los particulares. Después, con este fondo común las mujeres os mantendremos, administrándolo con economía y pensando en todo... El dinero se aportará al tesoro de la comunidad... Quien no lo aporte será un perjuro... y, además, no le servirá de nada... Nadie hará nada por obligación, por ser pobre, porque todo pertenecerá a todos... Hago a las mujeres comunes para todos los hombres; el que quiera podrá acostarse con ellas y hacerles hijos... Las feas y las chatas se pondrán al lado de las hermosas; y quien desee a una de éstas, deberá complacer antes a una fea... No será permitido a las mujeres acostarse con los guapos y buenos mozos, antes de haber concedido sus favores a los feos y a los pequeños... (Los hijos) mirarán como padres suyos a todos los de edad mayor, según la edad que ellos tengan... Cuando se oiga que están pegando a alguien, a cualquiera, ante el temor de que el maltratado sea su propio padre, se lanzarán sobre los agresores... (La tierra la cultivarán) los esclavos. Tú no tendrás otra ocupación... que ir tan pimpante a alguna cena... No habrá juicios... Convertiré en comedores los tribunales y los pórticos... (La tribuna de la Pnix) servirá para poner en ella las cráteras y los cántaros de agua. Los niños podrán entonar canciones en honor de los valientes en la guerra y censurar a los cobardes, para que la vergüenza les impida a éstos cenar".

Sólo los esclavos, excluidos de tan ingenuo ideario social, carecerán de esta igualdad y trabajarán para que los privilegiados sean felices.

Reacciones contrapuestas

Cremes está totalmente de acuerdo

Se inicia la puesta en práctica de tan genial proyecto. Praxágora se dirige al agora para organizar la recogida de los bienes privados, para formar el acervo común y preparar el gran banquete colectivo.

Se exponen las reacciones contrapuestas de dos ciudadanos.

Cena para todos los ciudadanos

El ciudadano que no está de acuerdo con el nuevo sistema también acude

Una mujer-heraldo invita a cenar a los ciudadanos: "Oh ciudadanos todos,... id, corred directamente a casa de la generala, a fin de que la fortuna, cuando se os sortee, os asigne a cada uno el lugar donde cenaréis. Porque las mesas están ya preparadas allí, llenas de toda clase de manjares exquisitos..."

El ciudadano que se negó a aportar sus bienes al acervo común decide aprovecharse de las ventajas del nuevo régimen: "Iré, pues. ¿Por qué quedarme aquí plantado, puesto que tal es la decisión de la ciudad?... Necesito encontrar un truco para conservar los bienes que poseo y compartir, de algún modo, con estas gentes lo que se amasa en común. Se me ocurre una buena idea: no tengo otro remedio que ir, sin dilación, con ellos".

Nuevas normas acerca del amor

Un joven se ve obligado a acatarlas antes de estar con una muchacha a la que ama

Entre la vieja A y una joven surge un diálogo acerca del amor.

La segunda mitad de esta comedia gira en torno a las desventuras amorosas de un joven que se ve obligado a satisfacer el erotismo de varias mujeres viejas y feas, antes de complacer a una joven a la que ama.

Llega este joven en busca de la amada y aparece en escena la vieja A. Ambos jóvenes entablan un coloquio. La vieja A abre su puerta y, dirigiéndose al joven comienza a prodigarle cariñosos abrazos. Él la rechaza, pero la vieja reclama con insistencia sus derechos de prelación, de acuerdo con las nuevas leyes. Tras un forcejeo dialéctico ente el joven y la vieja, ésta le obliga a entrar en su casa, pero la joven consigue liberarlo.

Aparece en ese momento la vieja B y reclama también su derecho de preferencia sobre el joven, al que se lleva a la fuerza.

Llega la vieja C con las consabidas reclamaciones de prioridad. Se pelea con la vieja B por los favores del atribulado muchacho, que se debate entre ambas viejas, a cual más fea.

A pesar de los esfuerzos de la vieja B, la vieja C le hace entrar en su casa. El joven, raptado, se despide en un monólogo propio de una tragedia.

Banquete comunitario

Danza final del coro

Sale Blépiro con una corona en su cabeza y una antorcha en la mano. Una servidora le anima para que se apresure a ir a la cena.

Termina la obra con la escena del banquete comunitario, al que asisten todos los ciudadanos.

El Coro ejecuta una danza.